Las buenas historias dejan secuelas
Nunca en una década en diez inviernos me invitó un café, hablo de invitarme un café por voluntad propia, exceptuando que le gusta tomar carajillos después de alguna comida, o me da por pedirle lattes para que no llegue conmigo a casa con las manos vacías. Pero ahora hablo de la simple y majestuosa proposición… Sigue leyendo Las buenas historias dejan secuelas
